jueves, 23 de junio de 2011

Chávez continúa trabajando

El vicepresidente ejecutivo venezolano, Elías Jaua, aseguró hoy que el presidente, Hugo Chávez, está trabajando mucho, al informar de varias partidas presupuestarias aprobadas por el mandatario en las últimas horas.

“Como vemos está trabajando mucho para nuestro pueblo”, indicó Jaua en una comparecencia transmitida por la televisión estatal en la que dio cuenta del Consejo de Ministros de hoy.

Jaua informó de varios créditos millonarios para becas y el sistema educativo, partidas presupuestarias para el sistema de seguridad social del Ministerio de Educación, y de fondos destinados a otros organismos que fueron aprobados por el presidente desde La Habana.

Chávez cumple hoy once días desde que fue operado de urgencia de un absceso pélvico en la capital cubana sin que se tengan noticias sobre la fecha de su regreso y sin que el Gobierno dé informes detallados de su estado de salud.

El vicepresidente precisó que Chávez también le dio instrucciones con relación a la crisis carcelaria que vive el país y ordenó la conformación de un equipo de trabajo que erradique las mafias que se han apoderado de la administración de los penales.

“El presidente se está recuperando bien”, indicó hoy a Efe el ministro de Comunicación, Andrés Izarra, al ser consultado sobre el estado de salud de Chávez.

Por otra parte, el Gobernador del estado Barinas y hermano del presidente de Venezuela Hugo Chávez, Adán Chávez, informó este miércoles sobre la salud del mismo y añadió que el mandatario regresaría a su país en “10 o 12 días”.


(Con información de EFE)

miércoles, 22 de junio de 2011

EL COMPAÑERO SOLIDARIO


Declaración Final del Tercer Encuentro Juvenil Internacional de Solidaridad con los Cinco

Declaración Final del Tercer Encuentro Juvenil Internacional de Solidaridad con los Cinco Héroes cubanos prisioneros injustamente en cárceles de los Estados Unidos

Los jóvenes participantes en el Tercer Encuentro Internacional Juvenil de Solidaridad con los Cinco Héroes, reunidos del 11 al 13 de junio 2011, en la tierra de Martí y Fidel, convocados por la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba en representación de sus organizaciones estudiantiles y juveniles, junto a representantes de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas, la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes y la Organización Iberoamericana de Juventud, estamos conscientes de la urgencia que nos impone la presente etapa para romper el muro de silencio mantenido por el gobierno de los Estados Unidos al caso de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos, que cumplen largas e injustas condenas en las cárceles del imperio.

El caso es político, el hecho más reciente que lo valida es la solicitud realizada por el gobierno de los EUA a la Corte de que rechazara el Habeas Corpus de Gerardo, como hicieran en relación con las mociones presentadas por Antonio y René; Igualmente es muestra de ello la negativa al otorgamiento de las visas a Adriana y Olga. Estas realidades confirman el carácter arbitrario del proceso judicial realizado contra ellos, que castiga a inocentes, como a nuestros Cinco, y libera a connotados terroristas como Posada Carriles.

Nos convoca la conducta digna y heroica mantenida por ellos, que lucharon por defender a su pueblo de las acciones terroristas que han causado muerte y mutilaciones a miles de compatriotas, defendiendo el derecho a la vida en nuestro país. Su heroísmo es ejemplo a seguir por los jóvenes que en el mundo luchamos en contra del terrorismo y el imperialismo.

La batalla por su liberación no es solo una tarea para los jóvenes cubanos, sino es hoy un compromiso que asumimos con la justicia, con la verdad, los jóvenes a nivel mundial.

Dando continuidad a las experiencias compartidas y las acciones asumidas en cada foro de discusión en el marco del Tercer Encuentro Juvenil Internacional de Solidaridad con los Cinco convocamos a:

Exigir al presidente de los EUA Barack Obama, hacer uso de sus facultades para que ponga fin a las injustas condenas de los Cinco, utilizando todas las posibilidades y recursos que estén a nuestro alcance.
Incrementar en todos los espacios posibles el reclamo universal para el cese de esta injusticia, sumando desde todas las partes del mundo, a todos los jóvenes de buena voluntad a intensificar la batalla política por su liberación, utilizando los materiales de actualización del caso, resoluciones, mociones y el documento de Amnistía Internacional que cuestiona la injusticia que contra ellos se comete.
Fortalecer y dar a conocer las acciones que vienen realizando los comités de solidaridad que existen en el mundo.
Incrementar los pronunciamientos de personas jóvenes parlamentarias, representantes de gobiernos, personalidades del arte y la cultura, de la intelectualidad joven, a favor de su libertad inmediata.
Divulgar los videos, imágenes, materiales, publicaciones y obras artísticas que constituyen argumentos e ideas esenciales en la batalla por la liberación de los Cinco.
Realizar actividades a favor de su liberación los días 5 de cada mes y persistir en las que se llevan a cabo el 12 de septiembre, fecha de sus arrestos, extendiéndolas hasta el 6 de octubre, que está declarado por Cuba «Día de las víctimas del terrorismo».
Divulgar los argumentos que prueban las arbitrariedades e injusticias de un proceso que ha sido manipulado y la necesidad que obliga al pueblo cubano a defenderse de sus enemigos que lo asedian y agreden constantemente, empleando todos los medios de comunicación tradicional y alternativa. Dar una gran batalla en las redes sociales.
Exigir el desmantelamiento de las organizaciones terroristas con sede en Miami, que existen bajo el amparo del gobierno norteamericano, reclamando justicia y condena para los que asesinan a nuestros pueblos.
Multiplicar el reclamo del Comité Internacional de Solidaridad con los Cinco por el otorgamiento de las visas para Adriana Pérez y Olga Salanueva como reclama la Comisión Internacional por el Derecho a Visitas Familiares a la señora Michelle Obama en su doble condición de mujer y madre.
Convertir en una tribuna en defensa de los Cinco, cada espacio internacional en el que los jóvenes del mundo estemos presentes.

Mientras nuestros Cinco permanezcan injustamente encarcelados en las prisiones de los Estados Unidos, mantendremos nuestra batalla en Cuba y en cualquier parte del mundo, inspirados por el indoblegable ejemplo de hombres como ellos, que nos convocan a luchar por su liberación. Convencidos de la fuerza del movimiento internacional de solidaridad con los 5, proclamemos:

¡Fin a la injusticia, libertad ahora!

“Hemingway se sintió definitivamente cubano”

Una experta cubana en la vida y obra de Ernest Hemingway, de cuya muerte se cumplirán 50 años el 2 de julio próximo, se
dispone a probar que el escritor no era un estadounidense que tomó a Cuba como refugio para descansar, sino que “se sentía cubano”.

Ada Rosa Alfonso Rosales, directora del Museo Finca Vigía, residencia por décadas y desde fines de los años 30 del autor de ”Por quién doblan las campanas” en las afueras de La Habana, divulgó que pretende con un trabajo de investigación demostrar que el novelista “se sintió definitivamente cubano” sin dejar de ser un estadounidense “cabal”.

La polémica al respecto no terminó desde que en 1961 y tras un encuentro meses antes con el líder cubano Fidel Castro en un torneo de pesca de la aguja, que el mismo Hemingway fundó en la isla, el escritor norteamericano se fue para siempre.

Hemingway es probablemente la personalidad estadounidense más querida en Cuba. El sentimiento es tan fuerte que en este país se dedican coloquios, conferencias, torneos de pesca y declaraciones públicas a un hombre que nació en 1899 y se suicidó, con un disparo de escopeta, en su patria.

Poco antes de su partida de Cuba a los 62 años de edad, Hemingway y Castro conversaron tras el fin de un torneo de pesca y aparecieron en fotos sonrientes y amistosos. Historiadores en Cuba afirman que ocurrieron otros encuentros entre ambos que no desbordaron el ámbito privado.

Alfonso Rosales afirma que el novelista “se sintió definitivamente cubano y amó esta tierra antes y después del triunfo revolucionario” de 1959. Rechazó así indirectamente que Hemingway se fuera huyendo al ”fantasma del comunismo” cuando Castro comenzó a implantar un sistema socialista, versión dada en Estados Unidos.

Aunque no se tienen noticias de que el escritor estuviera directamente vinculado a la revolución de Castro, sí se sabe que durante la Segunda Guerra Mundial trató al menos de organizar desde la isla operaciones contra los nazis.

El entonces embajador de Estados Unidos en La Habana Spruille Braden escuchó en aquella época una propuesta de Hemingway, de lanzarse al mar Caribe en su yate El Pilar para cazar submarinos alemanes. Braden consiguió la aprobación de Washington y se dice que Hemingway equipó su barco con ametralladoras, granadas y bombas caseras y reclutó a algunos cubanos para formar una “red” antifascista.

Sin embargo, el eterno “sentimiento antiyanqui” que se atribuye a los cubanos llevó a un intelectual cubano actual a llamar a Hemingway, en su estancia en Cuba, como un Robinson Crusoe que se rodeaba de Viernes.

Lo cierto es que Papa, tal como apodaban al autor pasó momentos buenos, de diversión en Cuba cuando se dedicaba en su finca a “besar a Martha”, su esposa de entonces, y también se dedicó aquí a escribir “El viejo y el mar” una novela que hizo trascender aun más al ganador del Premio Nobel.

(Con inofrmación de ANSA)

Las guerras de EE.UU. serán cada vez más secretas

El gobierno de Obama respondió esta semana a la presión sobre la legalidad de la participación militar estadounidense en Libia afirmando que la Resolución de Poderes de Guerra no se aplica en este caso. Atribuyéndole un papel de apoyo limitado a la intervención de la OTAN, el presidente decretó que la legislación de los años de Vietnam, que requiere la aprobación del Congreso para cualquier enfrentamiento militar superior a 60 días, es irrelevante en el contexto actual.

La Cámara de Representantes aprobó una enmienda, el pasado lunes, a un proyecto de ley de asignaciones militares que prohíbe toda financiación de la guerra de Libia, que habrá costado 1.100 millones de dólares hasta septiembre. Además, un grupo de diez diputados de la Cámara de Representantes ha presentado una denuncia formal contra el presidente Obama y el secretario de Defensa saliente, Robert Gates, basándose en que la intervención en Libia es ilegal e inconstitucional. No obstante, el Gobierno se niega a pedir permiso al Congreso y sigue manteniendo, como ha afirmado el asesor legal del Departamento de Estado, Harold Koh, que está actuando conforme a derecho.

El desafío del Gobierno en este sentido implica atribuir una mayor autoridad al Poder Ejecutivo, sin las restricciones del sistema tradicional de checks and balances, en relación con los poderes para hacer la guerra. Además, la postura jurídica que han adoptado, en el sentido de que el apoyo, la planificación y la realización de ataques desde el aire no equivale a las “hostilidades” especificadas en la Resolución de Poderes de Guerra, no es muy sostenible. De hecho, la ley exige que el presidente obtenga la aprobación del Congreso “en cualquier caso en que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se encuentren: (1) en hostilidades o en situaciones en las que sea claramente inminente la participación en hostilidades, con arreglo a las circunstancias …”

La capacidad del presidente para ir a la guerra contra la voluntad del Congreso y el pueblo estadounidense se ha incrementado espectacularmente con los años. Pero, los avances tecnológicos del arma aérea están empezando a permitir que las nuevas guerras, en la plena acepción del término, se lleven a cabo sin la presencia de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en ningún escenario de conflicto. Como el ex fiscal general adjunto de la Oficina de Asesoría Jurídica del gobierno de Bush, Jack Goldsmith, dijo al New York Times, “La teoría del Gobierno implica que el presidente puede hacer la guerra con aviones teledirigidos y todo tipo de misiles lanzados desde alta mar sin tener que preocuparse por las limitaciones temporales de la Resolución de Poderes de Guerra.”

Obama ha aumentado significativamente el programa de aviones no tripulados en Pakistán durante su mandato. Estos vehículos aéreos dirigidos por control remoto han permitido al Gobierno llevar a cabo una agresiva campaña de bombardeos en la provincia de la frontera noroeste, con los pilotos sentados cómodamente lejos de la zona en cuestión. El programa lo gestiona la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y, aunque sea ampliamente conocido por la opinión pública, se trata técnicamente de acciones encubiertas, que excusan al Gobierno de responder a cualquier pregunta al respecto o de atenerse a los requisitos legales de solicitud de la aprobación del Congreso.

Diferentes informes han confirmado que el gobierno Obama ha estado librando otra guerra por medio de aviones no tripulados en Yemen durante casi dos años, con al menos 15 ataques y 130 muertos en lo que llevamos del presente mes. Estas operaciones se han realizado además sin ningún tipo de rendición de cuentas, justificación jurídica o presión del Congreso, como ha sido el caso de Libia.

La importante diferencia entre las guerras de Obama en Pakistán y Yemen y su guerra de Libia no está en el nivel de las hostilidades o los intereses de seguridad, sino más bien en la posibilidad de calificar una de ellas de guerra secreta y la otra de pública. Esta constatación, junto con la tecnología punta que hace posible este tipo de guerras en la sombra, tiene perspectivas funestas de cara al futuro. Si este gobierno, o un sucesor, se enfrenta a la disyuntiva de librar una guerra en campo abierto y asumir la responsabilidad, o en secreto y evitar cualquier responsabilidad o control de su poder, el atractivo de esta última opción puede resultar demasiado tentador. Una inminente desintegración del imperio de la ley, que antes limitaba la capacidad del gobierno para hacer la guerra con impunidad, es la lamentable y previsible consecuencia.

No sólo se vuelven obsoletas las leyes que limitan la guerra, o se las ignora, sino que la jurisdicción legal y geográfica de Estados Unidos se extiende a todo el globo. Cualquier oscuro rincón o enclave aparentemente amenazador de cualquier país del mundo de repente se halla sujeto a la discreción del presidente en una guerra de aviones no tripulados. Si se funciona con arreglo a protocolos secretos, como se ha hecho en Pakistán y Yemen, no será necesaria ninguna sanción legal del Congreso ni ninguna justificación ante el pueblo estadounidense, y no habrá límite a las prerrogativas bélicas del presidente.

Está por ver si la posición jurídica del Gobierno con respecto a la guerra de Libia será aceptada por la mayoría de un Congreso generalmente ineficaz. La presión a favor de la responsabilidad y el cumplimiento de la ley pueden estar de más en este caso, pero Obama y su equipo de seguridad nacional han aprendido la lección. Su próxima guerra probablemente evitará un escrutinio público de este tipo.

John Glaser es periodista y redactor jefe adjunto de Antiwar.com

Mi ausencia en el C.C


Conocía el informe del compañero Raúl al Sexto Congreso del Partido.
Me lo había mostrado varios días antes por su propia iniciativa, como hizo con muchos otros asuntos sin que yo lo solicitara, porque había delegado, como ya expliqué, todos mis cargos en el Partido y el Estado en la Proclama del 31 de julio de 2006.
Hacerlo era un deber que no vacilé un instante en cumplir.
Sabía que mi estado de salud era grave pero estaba tranquilo, la Revolución seguiría adelante; no era su momento más difícil después que la URSS y el Campo Socialista habían desaparecido. Bush estaba en el trono desde el 2001 y tenía designado un gobierno para Cuba pero una vez más, mercenarios y burgueses se quedaron con las maletas y baúles en su dorado exilio.
Los yankis, además de Cuba, tenían ahora otra Revolución en Venezuela. La estrecha cooperación entre ambos países pasará también a la historia de América como ejemplo del enorme potencial revolucionario de los pueblos con un mismo origen y una misma historia.
Entre los muchos puntos abordados en el proyecto de Informe al Sexto Congreso del Partido, uno de los que más me interesó fue el que se relaciona con el poder. Textualmente expresa: “…hemos arribado a la conclusión de que resulta recomendable limitar, a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años, el desempeño de los cargos políticos y estatales fundamentales. Ello es posible y necesario en las actuales circunstancias, bien distintas a las de las primeras décadas de la Revolución, aún no consolidada y por demás sometida a constantes amenazas y agresiones.”
Me agradó la idea. Era un tema sobre el que yo había meditado mucho. Acostumbrado desde los primeros años de la Revolución a leer todos los días los despachos de las agencias de noticias, conocía el desarrollo de los acontecimientos en nuestro mundo, aciertos y errores de los Partidos y los hombres. Abundan los ejemplos en los últimos 50 años.
No los citaré, para no extenderme ni herir susceptibilidades. Albergo la convicción de que el destino del mundo podía ser en este momento muy distinto sin los errores cometidos por líderes revolucionarios que brillaron por su talento y sus méritos. Tampoco me hago la ilusión de que en el futuro la tarea será más fácil, sino al revés.
Digo simplemente lo que a mi juicio considero un deber elemental de los revolucionarios cubanos. Mientras más pequeño sea un país y más difíciles las circunstancias, más obligado está a evitar errores.
Debo confesar que no me preocupé realmente nunca por el tiempo que estaría ejerciendo el papel de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y Primer Secretario del Partido. Era además, desde que desembarcamos, Comandante en Jefe de la pequeña tropa que tanto creció más tarde. Desde la Sierra Maestra había renunciado a ejercer la presidencia provisional del país después de la victoria que desde temprano avizoré para nuestras fuerzas, bastante modestas todavía en 1957; lo hice porque ya las ambiciones con relación a ese cargo estaban obstruyendo la lucha.
Fui casi obligado a ocupar el cargo de Primer Ministro en lo meses iniciales de 1959.
Raúl conocía que yo no aceptaría en la actualidad cargo alguno en el Partido; él había sido siempre quien me calificaba de Primer Secretario y Comandante en Jefe, funciones que como se conoce delegué en la Proclama señalada cuando enfermé gravemente. Nunca intenté ni podía físicamente ejercerlas, aún cuando había recuperado considerablemente la capacidad de analizar y escribir.
Sin embargo, él nunca dejó de transmitirme las ideas que proyectaba.
Surge otro problema: la Comisión Organizadora estaba discutiendo el número total de miembros del Comité Central que debían proponer al Congreso. Con muy buen criterio, ésta apoyaba la idea sostenida por Raúl de que en el seno del Comité Central se incrementara la presencia del sector femenino y el de los descendientes de esclavos procedentes de África. Ambos eran los más pobres y explotados por el capitalismo en nuestro país.
A su vez, había algunos compañeros que, ya por sus años o su salud, no podrían prestar muchos servicios al Partido, pero Raúl pensaba que sería muy duro para ellos excluirlos de la lista de candidatos. No vacilé en sugerirle que no se excluyera a esos compañeros de tal honor, y añadí que lo más importante era que yo no apareciera en esa lista.
Pienso que he recibido demasiados honores. Nunca pensé vivir tantos años; el enemigo hizo todo lo posible por impedirlo, incalculable número de veces intentó eliminarme, y yo muchas veces “colaboré” con ellos.
A tal ritmo avanzó el Congreso que no tuve tiempo de transmitir una palabra sobre el asunto antes de que recibieran las boletas.
Alrededor del mediodía Raúl me envió con su ayudante una boleta, y pude ejercer así mi derecho al voto como delegado al Congreso, honor que los militantes del Partido en Santiago de Cuba me otorgaron sin que yo supiera una palabra. No lo hice mecánicamente. Leí las biografías de los nuevos miembros propuestos. Son personas excelentes, varias de las cuales había conocido en el lanzamiento de un libro sobre nuestra guerra revolucionaria en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, en los contactos con los Comités de Defensa de la Revolución, las reuniones con los científicos, con los intelectuales y en otras actividades. Voté y hasta pedí fotos del momento en que ejercía ese derecho.
Recordé también que me falta bastante todavía de la historia sobre la Batalla de Girón. Trabajo en ella y estoy comprometido a entregarla pronto; tengo en mente además escribir sobre otro importante acontecimiento que vino después.
¡Todo antes de que el mundo se acabe!
¿Qué les parece?

Fidel Castro Ruz
Abril 18 de 2011
4 y 55 p.m.

El compañero