La revista "EL COMPAÑERO SOLIDARIO" es un proyecto plural de información sobre la situación social del PERU. Es un medio independiente y de carácter no lucrativo que se realiza únicamente cómo producto del trabajo de sus redactores y colaboradores. A Través de sus paginas y su secuencia actual Ud. podrá apreciar y analizar su contenido brillante.
jueves, 7 de julio de 2011
Capta mercenarios la Fundación Nacional Cubano Americana
Los siempre depredadores directivos de la Fundación Nacional Cubano Americana han librado una nueva convocatoria para captar y reclutar a nuevos mercenarios en Cuba. Sus directivos, eternos tiburones, que ahora tratan de pasar como conversos vegetarianos intentan llevar a sus redes a noveles servidores.
La Fundación intenta reciclar a sus huestes y bajo el disfraz de mansos corderos ha anunciado su flamante programa: “Adopte un disidente”, que consiste en obtener colaboradores internos, que realmente serían mercenarios a su servicio dentro de un programa de subversión. El mencionado esquema trueca dádivas por “pequeños favores”, que en la práctica significan traicionar a la Patria.
Además, la FNCA en la actualidad continúa el desarrollo del denominado proyecto Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC), la cual supuestamente está inscrita oficialmente como una organización no gubernamental, sin fines de lucro. Esta organización participa en foros y conferencias internacionales sobre derechos humanos, entre los que se destacan las sesiones anuales de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas y el Foro Mundial de la Sociedad Civil, ambos con sede en Ginebra, Suiza.
Es dentro de este engendro donde se inserta el llamado “Adopte un Disidente”, que consiste en el financiamiento de elementos contrarrevolucionarios dentro de Cuba, para que pueden desarrollar sus actividades subversivas sin tener vínculo laboral que los limite.
De esta forma, se puede apreciar cómo la FNCA ha atravesado por períodos críticos desde su creación. Es decir, pasó de ser una fundacional organización con un carácter terrorista, a otra en la cual su línea de acción pública y divulgada ya nos es poner bombas o financiar sabotajes y asesinatos, sino “luchar” por los derechos humanos, la libertad y la democracia de los ciudadanos cubanos. Es decir la subversión política.
El señuelo consiste en que cualquier persona fuera de Cuba puede ayudar a los mercenarios locales, bien sean a las bien pagadas Damas de Blanco, grupos similares u otros contrarrevolucionarios que como tarifados libres se dedican a fabricar infamias con el deliberado interés de justificar la mesada que reciben por tan pervertida labor.
El “adoptante”, que según el programa puede ser cualquiera, que asuma un compromiso mínimo de adopción de 30.OO USD al mes, que con las facilidades de la administración demócrata en la Casa Blanca, se convierte en una contribución deducible de los impuestos personales que cada contribuyente norteamericano debe pagar anualmente al fisco federal, lo cual hace que la donación sea atractiva, ya que no implica gastos adicionales. Por esa vía, la Fundación puede fabricar a cuantos donantes necesite por unos dólares más.
De esta ecuación resulta que es el Tío Sam, quien realmente financia a los neo mercenarios por medio de la Fundación, ya que al dejar de recibir estos impuestos que se convierten en donaciones deducibles, que van a parar a los ávidos bolsillos de los adoptados en Cuba.
Después aparece un procedimiento no transparente, que parece un artilugio engañoso. Las contribuciones de los adoptantes necesitan ser enviadas a la llamada FDHC, que se encarga de hacer la conexión, por una módica comisión, entre las partes y el patrocinador recibe toda la información de los adoptados, para que se comunique con ellos si lo considera pertinente.
Aunque se aclara que el compromiso es de persona a persona, y que la FDHC sólo sirve de vehículo para distribuir y canalizar la ayuda. Este manejo es contradictorio. Si el compromiso es personal, para qué se necesita el tamiz de la FDHC, en el proceso de hacer efectiva la relación del donante con el adoptado.
Está fórmula tiene un efecto implícito: La adicción, que crea dependencia. El adoptado que sea privado de su subvención en caso de negarse a una solicitada “colaboración”, genera el síndrome de abstinencia, el cual es muy difícil de evitar.
Esta novedosa forma de financiar a la contrarrevolución interna confirma, una vez más, el carácter subversivo de la Fundación, que sin abandonar sus históricos métodos violentos, se suma a las corrientes contemporáneas de la injerencia del gobierno norteamericano en los asuntos internos de Cuba, con el fin de promover la desestabilización y obtener peones, quienes solo buscan dinero y que por definición son mercenarios en cualquier época y lugar, para que se incorporen a la agresión.
José Luis Méndez Méndez
La Fundación intenta reciclar a sus huestes y bajo el disfraz de mansos corderos ha anunciado su flamante programa: “Adopte un disidente”, que consiste en obtener colaboradores internos, que realmente serían mercenarios a su servicio dentro de un programa de subversión. El mencionado esquema trueca dádivas por “pequeños favores”, que en la práctica significan traicionar a la Patria.
Además, la FNCA en la actualidad continúa el desarrollo del denominado proyecto Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC), la cual supuestamente está inscrita oficialmente como una organización no gubernamental, sin fines de lucro. Esta organización participa en foros y conferencias internacionales sobre derechos humanos, entre los que se destacan las sesiones anuales de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas y el Foro Mundial de la Sociedad Civil, ambos con sede en Ginebra, Suiza.
Es dentro de este engendro donde se inserta el llamado “Adopte un Disidente”, que consiste en el financiamiento de elementos contrarrevolucionarios dentro de Cuba, para que pueden desarrollar sus actividades subversivas sin tener vínculo laboral que los limite.
De esta forma, se puede apreciar cómo la FNCA ha atravesado por períodos críticos desde su creación. Es decir, pasó de ser una fundacional organización con un carácter terrorista, a otra en la cual su línea de acción pública y divulgada ya nos es poner bombas o financiar sabotajes y asesinatos, sino “luchar” por los derechos humanos, la libertad y la democracia de los ciudadanos cubanos. Es decir la subversión política.
El señuelo consiste en que cualquier persona fuera de Cuba puede ayudar a los mercenarios locales, bien sean a las bien pagadas Damas de Blanco, grupos similares u otros contrarrevolucionarios que como tarifados libres se dedican a fabricar infamias con el deliberado interés de justificar la mesada que reciben por tan pervertida labor.
El “adoptante”, que según el programa puede ser cualquiera, que asuma un compromiso mínimo de adopción de 30.OO USD al mes, que con las facilidades de la administración demócrata en la Casa Blanca, se convierte en una contribución deducible de los impuestos personales que cada contribuyente norteamericano debe pagar anualmente al fisco federal, lo cual hace que la donación sea atractiva, ya que no implica gastos adicionales. Por esa vía, la Fundación puede fabricar a cuantos donantes necesite por unos dólares más.
De esta ecuación resulta que es el Tío Sam, quien realmente financia a los neo mercenarios por medio de la Fundación, ya que al dejar de recibir estos impuestos que se convierten en donaciones deducibles, que van a parar a los ávidos bolsillos de los adoptados en Cuba.
Después aparece un procedimiento no transparente, que parece un artilugio engañoso. Las contribuciones de los adoptantes necesitan ser enviadas a la llamada FDHC, que se encarga de hacer la conexión, por una módica comisión, entre las partes y el patrocinador recibe toda la información de los adoptados, para que se comunique con ellos si lo considera pertinente.
Aunque se aclara que el compromiso es de persona a persona, y que la FDHC sólo sirve de vehículo para distribuir y canalizar la ayuda. Este manejo es contradictorio. Si el compromiso es personal, para qué se necesita el tamiz de la FDHC, en el proceso de hacer efectiva la relación del donante con el adoptado.
Está fórmula tiene un efecto implícito: La adicción, que crea dependencia. El adoptado que sea privado de su subvención en caso de negarse a una solicitada “colaboración”, genera el síndrome de abstinencia, el cual es muy difícil de evitar.
Esta novedosa forma de financiar a la contrarrevolución interna confirma, una vez más, el carácter subversivo de la Fundación, que sin abandonar sus históricos métodos violentos, se suma a las corrientes contemporáneas de la injerencia del gobierno norteamericano en los asuntos internos de Cuba, con el fin de promover la desestabilización y obtener peones, quienes solo buscan dinero y que por definición son mercenarios en cualquier época y lugar, para que se incorporen a la agresión.
José Luis Méndez Méndez
martes, 5 de julio de 2011
Somos millones los que luchamos por la libertad de los Cinco Héroes cubanos
Somos habitantes de esta casa común llamada mundo o planeta tierra. Somos millones de seres humanos que aspiramos a la paz y a la felicidad, que ama cada uno el pedazo pequeño de tierra donde le tocó nacer o vivir. Sabemos, no obstante, que el mundo es ancho, y como miembros de la humanidad, compartimos esa patria común que debemos defender y curar de todos los males que la amenazan o agobian.
Si nosotros, habitantes de países de todas las latitudes y hablantes de todos los idiomas, les demostramos amistad y hermandad a los Cinco Héroes cubanos, si hacemos nuestra la causa que los llevó y los mantiene injustamente en las cárceles de alta seguridad de los Estados Unidos, es, queridos hermanos, porque “los héroes son propiedad humana, comensales de toda mesa y de toda casa familiares”, según sentenciara José Martí, y porque “son héroes los que pelean y padecen por defender una gran verdad.”
Por estas razones queremos que llegue a cada uno de ustedes, queridos Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, algunas ideas esenciales, una compañía con consuelo y aliento, una solidaridad y una admiración que tengan las cualidades de la caricia y el amor más entrañables.
¿Cuántos recuerdos de segundos, minutos, horas y días sin contacto físico con tus hijas, y con Olga, tu esposa, suman y multiplican, René, esos quince años en la prisión? ¿Cuántos besos y te quieros lejanos, sin ningún contacto físico con Adriana, tu esposa, pueden enviarse en cartas y telefonemas, Gerardo, durante una prisión de dos cadenas perpetuas más 15 años? ¿Cuántos sueños de hijos por concebir y caricias de tu esposa, Rosa Aurora, caben, Fernando, en 17 años y nueve meses de prisión injusta? ¿Cuántos abrazos y retozos de hijas y amor de tu esposa, Elizabeth, dejan de concretarse, Ramón, en una prisión de treinta años? ¿Cuántos poemas realizados y fallidos, esas flores del pensamiento y de los sentimientos, pueden pasar por la mente, Tony, durante una prisión de 21 años y 10 meses? ¿Cuántos abrazos, besos y recuerdos de madres estoicas, esperan por realizarse, René, Antonio, Fernando, Gerardo y Ramón, en tantos años de prisión cruel e inhumana? ¿Cuántos abrazos y saludos de gentes del pueblo esperan por concretarse en un día cualquiera durante esos años?
Necesitamos preguntar y contestarnos esas interrogantes que llegan no sólo a la razón, sino al alma. Necesitamos compartir con ustedes la dura realidad de un tiempo consumido detrás de los barrotes de las cárceles despiadadas de Estados Unidos, cumpliendo prisión y condenas que no merecen hombres dignos y valientes, con una entrega heroica a la causa mejor de todo hombre: la defensa desinteresada de la patria amenazada, acosada y agredida por un terrorismo de mafias mercenarias.
Es hora de expresarles que la hermandad surge de la sangre familiar compartida. Pero también emana y se desarrolla a partir de experiencias y vivencias conjuntas, o de ideas, sueños y valores asumidos como un compromiso irrevocable. La hermandad se expresa con múltiples características distintivas, con gestos y acciones específicos. La hermandad lleva en sí la emoción y el aliento que conmueven y vivifican la existencia humana.
En la soledad acompañada de esas prisiones de los Estados Unidos, llegue esta carta que brota de nosotros como una fuente inagotable que se derrama al compás de los latidos emocionados del amor y la solidaridad.
En esta lucha por la libertad de ustedes, enarbolamos las banderas de la justicia, la libertad y la fraternidad frente a las ergástulas del odio y la venganza. Esperamos verles libres nuevamente en medio de la alegría del heroico pueblo cubano. Deseamos festejar, de un confín a otro del mundo, ese día hermoso de la liberación, que llegará indefectiblemente, como un día llegó la libertad de Nelson Mandela y de otros prisioneros ilustres de las buenas causas. Volverán a ser libres porque el gobierno de los Estados Unidos, por muy colosalmente poderoso y duro de corazón que parezca, no podrá nunca hacer añicos los principios del bien, de la moral y la justicia, ni podrá aplastar las fuerzas indomables e indestructibles del espíritu humano.
Sabemos que entonces respirarán el aire de la libertad con el pecho tan ancho como el mundo.
Sepan desde ahora que les esperamos también con un abrazo tan grande como ese mismo mundo.
Sepamos, también, cada uno de los seres humanos que hoy luchamos por la liberación de los 5 Héroes, en todos los confines del mundo, que esta lucha nos ennoblece y a la larga nos demostrará el poder que tiene la solidaridad cuando se ejerce todos los días, en todas las formas, por todas las vías y con la misma lealtad y pasión con las que se defiende la vida propia.
lunes, 4 de julio de 2011
Una declaración brillante y valiente
El líder de la Revolución Cubana propone comunicar al pie de la letra y en todas las lenguas, el alegato del presidente Hugo Chávez, pero sobre todo en inglés, «un idioma que pueda entenderse, en esta Torre de Babel en que el imperialismo ha convertido al mundo»
La atención a otros asuntos ahora prioritarios, me apartaron momentáneamente de la frecuencia con que elaboré reflexiones durante el año 2010, sin embargo, la proclama del líder revolucionario Hugo Chávez Frías el pasado jueves 30 me obliga a escribir estas líneas.
El presidente de Venezuela es uno de los hombres que más ha hecho por la salud y educación de su pueblo; como son temas en los que mayor experiencia ha acumulado la Revolución cubana, gustosamente colaboramos al máximo en ambos campos con este hermano país.
No se trata en absoluto de que ese país careciera de médicos, por el contrario, los poseía en abundancia e incluso entre ellos profesionales de calidad, como en otros países de América Latina. Se trata de una cuestión social. Los mejores médicos y los más sofisticados equipos podrían estar, como en todos los países capitalistas, al servicio de la medicina privada. A veces ni siquiera eso, porque en el capitalismo subdesarrollado, como el que existía en Venezuela, la clase rica contaba con medios suficientes para acudir a los mejores hospitales de Estados Unidos o Europa, algo que era y es habitual sin que nadie pueda negarlo.
Peor aún, Estados Unidos y Europa se han caracterizado por seducir a los mejores especialistas de cualquier país explotado del Tercer Mundo para que abandonen su patria y emigren a las sociedades de consumo. Formar médicos para ese mundo en los países desarrollados implica fabulosas sumas que millones de familias pobres de América Latina y el Caribe, no podrían pagar nunca. En Cuba sucedía eso hasta que la Revolución aceptó el reto, no solo de formar médicos capaces de servir a nuestro país, sino a otros pueblos de América Latina, el Caribe o del mundo.
Jamás hemos arrebatado las inteligencias a otros pueblos. En cambio en Cuba se han formado gratuitamente decenas de miles de médicos y otros profesionales de alto nivel para devolverlos a sus propios países.
Gracias a sus profundas revoluciones bolivarianas y martianas, Venezuela y Cuba son países donde la salud y la educación se han desarrollado extraordinariamente. Todos los ciudadanos tienen derecho real a recibir gratuitamente educación general y formación profesional, algo que Estados Unidos no ha podido ni podrá garantizar a todos sus habitantes. Lo real es que el gobierno de ese país invierte cada año un millón de millones de dólares en su aparato militar y sus aventuras bélicas. Es además el mayor exportador de armas e instrumentos de muerte y el mayor mercado de drogas del mundo. Debido a ese tráfico, decenas de miles de latinoamericanos pierden la vida cada año.
Es algo tan real y tan conocido, que hace más de 50 años, un Presidente de origen militar denunció, con tono amargo, el poder decisivo acumulado por el complejo militar industrial en ese país.
Estas palabras estarían de más si no mediara la odiosa y repugnante campaña desatada por los medios de difusión masiva de la oligarquía venezolana, al servicio de ese imperio, utilizando las dificultades de salud que atraviesa el Presidente bolivariano. A este nos une una estrecha e indestructible amistad, surgida desde que visitó por primera vez nuestra patria, el 13 de diciembre de 1994.
A algunos les extrañó la coincidencia de su visita a Cuba con la necesidad de atención médica que se produjo. El Presidente venezolano visitó a nuestro país con el mismo objetivo que lo llevó a Brasil y Ecuador. No traía intención alguna de recibir servicios médicos en nuestra patria.
Como se conoce un grupo de especialistas cubanos de la salud prestan, desde hace años, sus servicios al Presidente venezolano, que fiel a sus principios bolivarianos, jamás vio en ellos extranjeros indeseables, sino hijos de la gran Patria Latinoamericana por la cual luchó el Libertador hasta el último aliento de su vida.
El primer contingente de médicos cubanos partió hacia Venezuela cuando se produjo la tragedia en el estado de Vargas, que costó miles de vidas a ese noble pueblo. Esta acción de solidaridad no era nueva, constituía una tradición arraigada en nuestra patria desde los primeros años de la Revolución; desde que hace casi medio siglo médicos cubanos fueron enviados a la recién independizada Argelia. Esa tradición se profundizó a medida que la Revolución cubana, en medio de un cruel bloqueo, formaba médicos internacionalistas. Países como Perú, la Nicaragua de Somoza y otros del hemisferio y el Tercer Mundo, sufrieron tragedias por terremotos u otras causas que requirieron la solidaridad de Cuba. Así nuestra patria se convirtió en la nación del mundo con más alto índice de médicos y personal especializado en salud, con elevados niveles de experiencia y capacidad profesional.
El Presidente Chávez se esmeró en la atención de nuestro personal de salud. Así nació y se desarrolló el vínculo de confianza y amistad entre él y los médicos cubanos que fueron siempre muy sensibles al trato del líder venezolano, el cual por su parte, fue capaz de crear miles de centros de salud y dotarlos de los equipos necesarios para prestar servicios gratuitos a todos los venezolanos. Ningún gobierno del mundo hizo tanto, en tan breve tiempo, por la salud de su pueblo.
Un elevado porcentaje de personal cubano de la salud prestó servicios en Venezuela y muchos de ellos actuaron además como docentes en determinadas materias impartidas para la formación de más de 20 mil jóvenes venezolanos que comienzan a graduarse como médicos. Muchos de ellos comenzaron sus estudios en nuestro propio país. Los médicos internacionalistas integrantes del Batallón 51, graduados en la Escuela Latinoamericana de Medicina, han ganado un sólido prestigio en el cumplimiento de complejas y difíciles misiones. Sobre esas bases se desarrollaron mis relaciones en ese campo con el presidente Hugo Chávez.
Debo añadir que a lo largo de más de doce años desde el 2 de febrero del año 1999, el Presidente y líder de la Revolución venezolana no ha descansado un solo día, y en eso ocupa un lugar único en la historia de este hemisferio. Todas sus energías, las ha consagrado a la Revolución.
Podría afirmarse que por cada hora extra que Chávez dedica a su trabajo, un Presidente de Estados Unidos, descansa dos.
Era difícil, casi imposible, que su salud no sufriera algún quebranto y eso sucedió en los últimos meses.
Persona habituada a los rigores de la vida militar, soportaba estoicamente los dolores y molestias que con frecuencia creciente lo afectaban. Dadas las relaciones de amistad desarrolladas y los intercambios constantes entre Cuba y Venezuela, sumado a mi experiencia personal con relación a la salud, que viví desde la proclama del 30 de julio del año 2006, no es raro que me percatara de la necesidad de un chequeo riguroso de la salud del Presidente. Es demasiado generoso de su parte, atribuirme algún mérito especial en este asunto.
Admito, desde luego, que no fue fácil la tarea que me impuse. No era para mí difícil percatarme de que su salud no andaba bien. Habían transcurrido 7 meses desde que se realizó su última visita a Cuba. El equipo médico dedicado a la atención de su salud me había rogado que hiciera esa gestión. Desde el primer momento la actitud del Presidente era informar al pueblo, con absoluta claridad, su estado de salud. Por ello, estando a punto ya de regresar, a través de su Ministro de Relaciones Exteriores, informó al pueblo sobre su salud hasta ese instante y prometió mantenerlo detalladamente informado.
Cada cura iba acompañada por rigurosos análisis celulares y de laboratorio, que en tales circunstancias se realizan.
Uno de los exámenes, varios días posteriores a la primera intervención, arrojó resultados que determinaron una medida quirúrgica más radical y el tratamiento especial del paciente.
En su digno mensaje del 30 de junio, el Presidente notablemente recuperado habla de su estado de salud con toda claridad.
Admito que para mí no fue fácil la tarea de informar al amigo de la nueva situación. Pude apreciar la dignidad con que recibió la noticia que -para él con tantas tareas importantes que llevaba en la mente, entre ellas el acto conmemorativo del Bicentenario y la formalización del acuerdo sobre la unidad de América Latina y el Caribe- mucho más que los sufrimientos físicos que implicaba una cirugía radical, significa una prueba que como expresó la hizo comparar con los momentos duros que le tocó enfrentar en su vida de combatiente indoblegable.
Junto a él, el equipo de personas que lo atienden y que él calificó de sublimes, han librado la magnífica batalla de la que he sido testigo.
Sin vacilación afirmo que los resultados son impresionantes y que el paciente ha librado una batalla decisiva que lo conducirá y con él a Venezuela, a una gran victoria.
Hay que hacer que su alegato se comunique al pie de la letra en todas las lenguas, pero sobre todo que sea traducido y subtitulado al inglés, un idioma que pueda entenderse, en esta Torre de Babel en que el imperialismo ha convertido al mundo.
Ahora los enemigos externos e internos de Hugo Chávez están a merced de sus palabras y sus iniciativas. Habrá sin dudas sorpresas para ellos. Brindémosle el más firme apoyo y confianza. Las mentiras del imperio y la traición de los vendepatrias serán derrotadas. Hoy hay millones de venezolanos combativos y conscientes, que la oligarquía y el imperio no podrán volver a someter jamás.
Fidel Castro Ruz
Julio 3 de 2011
4 y 12 p.m
La atención a otros asuntos ahora prioritarios, me apartaron momentáneamente de la frecuencia con que elaboré reflexiones durante el año 2010, sin embargo, la proclama del líder revolucionario Hugo Chávez Frías el pasado jueves 30 me obliga a escribir estas líneas.
El presidente de Venezuela es uno de los hombres que más ha hecho por la salud y educación de su pueblo; como son temas en los que mayor experiencia ha acumulado la Revolución cubana, gustosamente colaboramos al máximo en ambos campos con este hermano país.
No se trata en absoluto de que ese país careciera de médicos, por el contrario, los poseía en abundancia e incluso entre ellos profesionales de calidad, como en otros países de América Latina. Se trata de una cuestión social. Los mejores médicos y los más sofisticados equipos podrían estar, como en todos los países capitalistas, al servicio de la medicina privada. A veces ni siquiera eso, porque en el capitalismo subdesarrollado, como el que existía en Venezuela, la clase rica contaba con medios suficientes para acudir a los mejores hospitales de Estados Unidos o Europa, algo que era y es habitual sin que nadie pueda negarlo.
Peor aún, Estados Unidos y Europa se han caracterizado por seducir a los mejores especialistas de cualquier país explotado del Tercer Mundo para que abandonen su patria y emigren a las sociedades de consumo. Formar médicos para ese mundo en los países desarrollados implica fabulosas sumas que millones de familias pobres de América Latina y el Caribe, no podrían pagar nunca. En Cuba sucedía eso hasta que la Revolución aceptó el reto, no solo de formar médicos capaces de servir a nuestro país, sino a otros pueblos de América Latina, el Caribe o del mundo.
Jamás hemos arrebatado las inteligencias a otros pueblos. En cambio en Cuba se han formado gratuitamente decenas de miles de médicos y otros profesionales de alto nivel para devolverlos a sus propios países.
Gracias a sus profundas revoluciones bolivarianas y martianas, Venezuela y Cuba son países donde la salud y la educación se han desarrollado extraordinariamente. Todos los ciudadanos tienen derecho real a recibir gratuitamente educación general y formación profesional, algo que Estados Unidos no ha podido ni podrá garantizar a todos sus habitantes. Lo real es que el gobierno de ese país invierte cada año un millón de millones de dólares en su aparato militar y sus aventuras bélicas. Es además el mayor exportador de armas e instrumentos de muerte y el mayor mercado de drogas del mundo. Debido a ese tráfico, decenas de miles de latinoamericanos pierden la vida cada año.
Es algo tan real y tan conocido, que hace más de 50 años, un Presidente de origen militar denunció, con tono amargo, el poder decisivo acumulado por el complejo militar industrial en ese país.
Estas palabras estarían de más si no mediara la odiosa y repugnante campaña desatada por los medios de difusión masiva de la oligarquía venezolana, al servicio de ese imperio, utilizando las dificultades de salud que atraviesa el Presidente bolivariano. A este nos une una estrecha e indestructible amistad, surgida desde que visitó por primera vez nuestra patria, el 13 de diciembre de 1994.
A algunos les extrañó la coincidencia de su visita a Cuba con la necesidad de atención médica que se produjo. El Presidente venezolano visitó a nuestro país con el mismo objetivo que lo llevó a Brasil y Ecuador. No traía intención alguna de recibir servicios médicos en nuestra patria.
Como se conoce un grupo de especialistas cubanos de la salud prestan, desde hace años, sus servicios al Presidente venezolano, que fiel a sus principios bolivarianos, jamás vio en ellos extranjeros indeseables, sino hijos de la gran Patria Latinoamericana por la cual luchó el Libertador hasta el último aliento de su vida.
El primer contingente de médicos cubanos partió hacia Venezuela cuando se produjo la tragedia en el estado de Vargas, que costó miles de vidas a ese noble pueblo. Esta acción de solidaridad no era nueva, constituía una tradición arraigada en nuestra patria desde los primeros años de la Revolución; desde que hace casi medio siglo médicos cubanos fueron enviados a la recién independizada Argelia. Esa tradición se profundizó a medida que la Revolución cubana, en medio de un cruel bloqueo, formaba médicos internacionalistas. Países como Perú, la Nicaragua de Somoza y otros del hemisferio y el Tercer Mundo, sufrieron tragedias por terremotos u otras causas que requirieron la solidaridad de Cuba. Así nuestra patria se convirtió en la nación del mundo con más alto índice de médicos y personal especializado en salud, con elevados niveles de experiencia y capacidad profesional.
El Presidente Chávez se esmeró en la atención de nuestro personal de salud. Así nació y se desarrolló el vínculo de confianza y amistad entre él y los médicos cubanos que fueron siempre muy sensibles al trato del líder venezolano, el cual por su parte, fue capaz de crear miles de centros de salud y dotarlos de los equipos necesarios para prestar servicios gratuitos a todos los venezolanos. Ningún gobierno del mundo hizo tanto, en tan breve tiempo, por la salud de su pueblo.
Un elevado porcentaje de personal cubano de la salud prestó servicios en Venezuela y muchos de ellos actuaron además como docentes en determinadas materias impartidas para la formación de más de 20 mil jóvenes venezolanos que comienzan a graduarse como médicos. Muchos de ellos comenzaron sus estudios en nuestro propio país. Los médicos internacionalistas integrantes del Batallón 51, graduados en la Escuela Latinoamericana de Medicina, han ganado un sólido prestigio en el cumplimiento de complejas y difíciles misiones. Sobre esas bases se desarrollaron mis relaciones en ese campo con el presidente Hugo Chávez.
Debo añadir que a lo largo de más de doce años desde el 2 de febrero del año 1999, el Presidente y líder de la Revolución venezolana no ha descansado un solo día, y en eso ocupa un lugar único en la historia de este hemisferio. Todas sus energías, las ha consagrado a la Revolución.
Podría afirmarse que por cada hora extra que Chávez dedica a su trabajo, un Presidente de Estados Unidos, descansa dos.
Era difícil, casi imposible, que su salud no sufriera algún quebranto y eso sucedió en los últimos meses.
Persona habituada a los rigores de la vida militar, soportaba estoicamente los dolores y molestias que con frecuencia creciente lo afectaban. Dadas las relaciones de amistad desarrolladas y los intercambios constantes entre Cuba y Venezuela, sumado a mi experiencia personal con relación a la salud, que viví desde la proclama del 30 de julio del año 2006, no es raro que me percatara de la necesidad de un chequeo riguroso de la salud del Presidente. Es demasiado generoso de su parte, atribuirme algún mérito especial en este asunto.
Admito, desde luego, que no fue fácil la tarea que me impuse. No era para mí difícil percatarme de que su salud no andaba bien. Habían transcurrido 7 meses desde que se realizó su última visita a Cuba. El equipo médico dedicado a la atención de su salud me había rogado que hiciera esa gestión. Desde el primer momento la actitud del Presidente era informar al pueblo, con absoluta claridad, su estado de salud. Por ello, estando a punto ya de regresar, a través de su Ministro de Relaciones Exteriores, informó al pueblo sobre su salud hasta ese instante y prometió mantenerlo detalladamente informado.
Cada cura iba acompañada por rigurosos análisis celulares y de laboratorio, que en tales circunstancias se realizan.
Uno de los exámenes, varios días posteriores a la primera intervención, arrojó resultados que determinaron una medida quirúrgica más radical y el tratamiento especial del paciente.
En su digno mensaje del 30 de junio, el Presidente notablemente recuperado habla de su estado de salud con toda claridad.
Admito que para mí no fue fácil la tarea de informar al amigo de la nueva situación. Pude apreciar la dignidad con que recibió la noticia que -para él con tantas tareas importantes que llevaba en la mente, entre ellas el acto conmemorativo del Bicentenario y la formalización del acuerdo sobre la unidad de América Latina y el Caribe- mucho más que los sufrimientos físicos que implicaba una cirugía radical, significa una prueba que como expresó la hizo comparar con los momentos duros que le tocó enfrentar en su vida de combatiente indoblegable.
Junto a él, el equipo de personas que lo atienden y que él calificó de sublimes, han librado la magnífica batalla de la que he sido testigo.
Sin vacilación afirmo que los resultados son impresionantes y que el paciente ha librado una batalla decisiva que lo conducirá y con él a Venezuela, a una gran victoria.
Hay que hacer que su alegato se comunique al pie de la letra en todas las lenguas, pero sobre todo que sea traducido y subtitulado al inglés, un idioma que pueda entenderse, en esta Torre de Babel en que el imperialismo ha convertido al mundo.
Ahora los enemigos externos e internos de Hugo Chávez están a merced de sus palabras y sus iniciativas. Habrá sin dudas sorpresas para ellos. Brindémosle el más firme apoyo y confianza. Las mentiras del imperio y la traición de los vendepatrias serán derrotadas. Hoy hay millones de venezolanos combativos y conscientes, que la oligarquía y el imperio no podrán volver a someter jamás.
Fidel Castro Ruz
Julio 3 de 2011
4 y 12 p.m
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
El compañero
-
Sin apenas darnos cuenta, en las últimas décadas el ruido pasó a formar parte de la cotidianidad en la existencia del hombre, sobre todo en ...
-
LA ASOCIACIÓN CULTURAL CASA DE LA AMISTAD PERUANO - CUBANA "Simón Bolívar" del populoso Distrito de Comas esta de...
-
GRAN ALMUERZO DE CAMARADERIA Nuestra Casa de la Amistad PERUANO-CUBANA "Simón Bolivar", del Populoso Distrito de Comas,cumplie...

