jueves, 7 de julio de 2011

Capta mercenarios la Fundación Nacional Cubano Americana

Los siempre depredadores directivos de la Fundación Nacional Cubano Americana han librado una nueva convocatoria para captar y reclutar a nuevos mercenarios en Cuba. Sus directivos, eternos tiburones, que ahora tratan de pasar como conversos vegetarianos intentan llevar a sus redes a noveles servidores.
La Fundación intenta reciclar a sus huestes y bajo el disfraz de mansos corderos ha anunciado su flamante programa: “Adopte un disidente”, que consiste en obtener colaboradores internos, que realmente serían mercenarios a su servicio dentro de un programa de subversión. El mencionado esquema trueca dádivas por “pequeños favores”, que en la práctica significan traicionar a la Patria.
Además, la FNCA en la actualidad continúa el desarrollo del denominado proyecto Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC), la cual supuestamente está inscrita oficialmente como una organización no gubernamental, sin fines de lucro. Esta organización participa en foros y conferencias internacionales sobre derechos humanos, entre los que se destacan las sesiones anuales de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas y el Foro Mundial de la Sociedad Civil, ambos con sede en Ginebra, Suiza.
Es dentro de este engendro donde se inserta el llamado “Adopte un Disidente”, que consiste en el financiamiento de elementos contrarrevolucionarios dentro de Cuba, para que pueden desarrollar sus actividades subversivas sin tener vínculo laboral que los limite.
De esta forma, se puede apreciar cómo la FNCA ha atravesado por períodos críticos desde su creación. Es decir, pasó de ser una fundacional organización con un carácter terrorista, a otra en la cual su línea de acción pública y divulgada ya nos es poner bombas o financiar sabotajes y asesinatos, sino “luchar” por los derechos humanos, la libertad y la democracia de los ciudadanos cubanos. Es decir la subversión política.
El señuelo consiste en que cualquier persona fuera de Cuba puede ayudar a los mercenarios locales, bien sean a las bien pagadas Damas de Blanco, grupos similares u otros contrarrevolucionarios que como tarifados libres se dedican a fabricar infamias con el deliberado interés de justificar la mesada que reciben por tan pervertida labor.
El “adoptante”, que según el programa puede ser cualquiera, que asuma un compromiso mínimo de adopción de 30.OO USD al mes, que con las facilidades de la administración demócrata en la Casa Blanca, se convierte en una contribución deducible de los impuestos personales que cada contribuyente norteamericano debe pagar anualmente al fisco federal, lo cual hace que la donación sea atractiva, ya que no implica gastos adicionales. Por esa vía, la Fundación puede fabricar a cuantos donantes necesite por unos dólares más.
De esta ecuación resulta que es el Tío Sam, quien realmente financia a los neo mercenarios por medio de la Fundación, ya que al dejar de recibir estos impuestos que se convierten en donaciones deducibles, que van a parar a los ávidos bolsillos de los adoptados en Cuba.
Después aparece un procedimiento no transparente, que parece un artilugio engañoso. Las contribuciones de los adoptantes necesitan ser enviadas a la llamada FDHC, que se encarga de hacer la conexión, por una módica comisión, entre las partes y el patrocinador recibe toda la información de los adoptados, para que se comunique con ellos si lo considera pertinente.
Aunque se aclara que el compromiso es de persona a persona, y que la FDHC sólo sirve de vehículo para distribuir y canalizar la ayuda. Este manejo es contradictorio. Si el compromiso es personal, para qué se necesita el tamiz de la FDHC, en el proceso de hacer efectiva la relación del donante con el adoptado.
Está fórmula tiene un efecto implícito: La adicción, que crea dependencia. El adoptado que sea privado de su subvención en caso de negarse a una solicitada “colaboración”, genera el síndrome de abstinencia, el cual es muy difícil de evitar.
Esta novedosa forma de financiar a la contrarrevolución interna confirma, una vez más, el carácter subversivo de la Fundación, que sin abandonar sus históricos métodos violentos, se suma a las corrientes contemporáneas de la injerencia del gobierno norteamericano en los asuntos internos de Cuba, con el fin de promover la desestabilización y obtener peones, quienes solo buscan dinero y que por definición son mercenarios en cualquier época y lugar, para que se incorporen a la agresión.

José Luis Méndez Méndez

martes, 5 de julio de 2011

Somos millones los que luchamos por la libertad de los Cinco Héroes cubanos


Somos habitantes de esta casa común llamada mundo o planeta tierra. Somos millones de seres humanos que aspiramos a la paz y a la felicidad, que ama cada uno el pedazo pequeño de tierra donde le tocó nacer o vivir. Sabemos, no obstante, que el mundo es ancho, y como miembros de la humanidad, compartimos esa patria común que debemos defender y curar de todos los males que la amenazan o agobian.

Si nosotros, habitantes de países de todas las latitudes y hablantes de todos los idiomas, les demostramos amistad y hermandad a los Cinco Héroes cubanos, si hacemos nuestra la causa que los llevó y los mantiene injustamente en las cárceles de alta seguridad de los Estados Unidos, es, queridos hermanos, porque “los héroes son propiedad humana, comensales de toda mesa y de toda casa familiares”, según sentenciara José Martí, y porque “son héroes los que pelean y padecen por defender una gran verdad.”

Por estas razones queremos que llegue a cada uno de ustedes, queridos Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, algunas ideas esenciales, una compañía con consuelo y aliento, una solidaridad y una admiración que tengan las cualidades de la caricia y el amor más entrañables.

¿Cuántos recuerdos de segundos, minutos, horas y días sin contacto físico con tus hijas, y con Olga, tu esposa, suman y multiplican, René, esos quince años en la prisión? ¿Cuántos besos y te quieros lejanos, sin ningún contacto físico con Adriana, tu esposa, pueden enviarse en cartas y telefonemas, Gerardo, durante una prisión de dos cadenas perpetuas más 15 años? ¿Cuántos sueños de hijos por concebir y caricias de tu esposa, Rosa Aurora, caben, Fernando, en 17 años y nueve meses de prisión injusta? ¿Cuántos abrazos y retozos de hijas y amor de tu esposa, Elizabeth, dejan de concretarse, Ramón, en una prisión de treinta años? ¿Cuántos poemas realizados y fallidos, esas flores del pensamiento y de los sentimientos, pueden pasar por la mente, Tony, durante una prisión de 21 años y 10 meses? ¿Cuántos abrazos, besos y recuerdos de madres estoicas, esperan por realizarse, René, Antonio, Fernando, Gerardo y Ramón, en tantos años de prisión cruel e inhumana? ¿Cuántos abrazos y saludos de gentes del pueblo esperan por concretarse en un día cualquiera durante esos años?

Necesitamos preguntar y contestarnos esas interrogantes que llegan no sólo a la razón, sino al alma. Necesitamos compartir con ustedes la dura realidad de un tiempo consumido detrás de los barrotes de las cárceles despiadadas de Estados Unidos, cumpliendo prisión y condenas que no merecen hombres dignos y valientes, con una entrega heroica a la causa mejor de todo hombre: la defensa desinteresada de la patria amenazada, acosada y agredida por un terrorismo de mafias mercenarias.

Es hora de expresarles que la hermandad surge de la sangre familiar compartida. Pero también emana y se desarrolla a partir de experiencias y vivencias conjuntas, o de ideas, sueños y valores asumidos como un compromiso irrevocable. La hermandad se expresa con múltiples características distintivas, con gestos y acciones específicos. La hermandad lleva en sí la emoción y el aliento que conmueven y vivifican la existencia humana.

En la soledad acompañada de esas prisiones de los Estados Unidos, llegue esta carta que brota de nosotros como una fuente inagotable que se derrama al compás de los latidos emocionados del amor y la solidaridad.

En esta lucha por la libertad de ustedes, enarbolamos las banderas de la justicia, la libertad y la fraternidad frente a las ergástulas del odio y la venganza. Esperamos verles libres nuevamente en medio de la alegría del heroico pueblo cubano. Deseamos festejar, de un confín a otro del mundo, ese día hermoso de la liberación, que llegará indefectiblemente, como un día llegó la libertad de Nelson Mandela y de otros prisioneros ilustres de las buenas causas. Volverán a ser libres porque el gobierno de los Estados Unidos, por muy colosalmente poderoso y duro de corazón que parezca, no podrá nunca hacer añicos los principios del bien, de la moral y la justicia, ni podrá aplastar las fuerzas indomables e indestructibles del espíritu humano.

Sabemos que entonces respirarán el aire de la libertad con el pecho tan ancho como el mundo.

Sepan desde ahora que les esperamos también con un abrazo tan grande como ese mismo mundo.

Sepamos, también, cada uno de los seres humanos que hoy luchamos por la liberación de los 5 Héroes, en todos los confines del mundo, que esta lucha nos ennoblece y a la larga nos demostrará el poder que tiene la solidaridad cuando se ejerce todos los días, en todas las formas, por todas las vías y con la misma lealtad y pasión con las que se defiende la vida propia.

El compañero